A la cancha

Puedo ser considerado tranquilamente como malondón, piedra, yeta y/o mufa. Un poco colorado soy, a decir verdad.

La primera vez que fui a la cancha "de adulto" -esto es, cuando no me "llevó" nadie, aunque sea a pedido mío, sino que tomé la iniciativa y realicé las gestiones necesarias para ir- fue porque creí que "mi" equipo lo necesitaba. No era un buen momento, ni en lo futbolístico ni en lo institucional, y me parecía que tenía que estar, para lo bueno o malo que pudiera ocurrir.

A partir de la temporada 1999/2000 (y hasta la 2011/2012) se jugó en Torneos de AFA una promoción entre equipos de Primera División (los que finalizaban 17° y 18° en la tabla de promedios) y Nacional B (típicamente, quienes quedaban 3° y 4° en la tabla general o quienes accedían por liguillas o reducidos). Los equipos de Primera contaron con ventaja de localía (es decir, jugaban el primer decisivo de local) y con ventaja deportiva (es decir, ante igualdad en puntos y en diferencias de gol, se aseguraban la permanencia en la división).

Para Instituto, la temporada 1999/2000 no fue muy buena. En el Torneo Apertura 1999, terminó en el 16° lugar. Mejoró en el Clausura 2000 (11° lugar), pero aunque evitó el descenso directo, no pudo evitar jugar la primer promoción de la historia. Su rival era Almagro, quien ganó el partido de ida 1-0.

Instituto llegaba como favorito y con una única consigna: ganar para salvarse del descenso. No importaba cómo ni cuánto.

Sacamos la entrada y fuimos a la cancha desde Villa Carlos Paz, donde yo vivía (y por lo cual, entre otras razones como ser "principalmente" de River, no era tan habitué de los estadios). Me sumé al auto de Juan Menel, nuestro profe, con Matías Giordano, compañero y jugador del club.

Recuerdo muy pocas cosas de ese día, pero las recuerdo con mucha intensidad: el gol de Almagro, el empate de Instituto, el pitazo final de Ángel Sánchez, las lágrimas, los aplausos de la gente de Instituto a los jugadores de Almagro, y la vuelta silenciosa hacia la Villa.

No es muy grato recordarlo, pero en mi primer partido me fui al descenso.