Afuera y bailando

La verdad nunca pensé que íbamos a quedar afuera en primera ronda en un grupo con México, Venezuela y Jamaica. Eso solo se puede calificar de fracaso, sea en un torneo de verano amistoso, o en una Copa América.

Algunos puntos de análisis de la situación actual y del proceso de selección.

Primero, una selección tiene dos torneos importantes para jugar: Mundial (eliminatoria incluida) y Copa América. De rebote, si gana alguno de esos dos torneos, puede Jugar la Copa Confederaciones. Argumentar que quedamos afuera pero vamos primero en las eliminatorias es una justificación estúpida. Si salíamos campeones, pero íbamos últimos en las eliminatorias, no festejábamos. A no mentirse, son dos torneos distintos y ambos importantes.

Quedar eliminados en un grupo con dos equipos Concacaf y Venezuela es un fracaso y no se puede leer de otra manera.

Segundo, este "proceso" (nunca me gusto ese término, suena miliquero), tuvo momentos altos: Sudáfrica 2010 y Argentina 2011, que las juveniles clasificaran a casi todos los mundiales de la categoría, con finales incluidas, y volver a los juegos olímpicos con una sub-23.

También tuvo momentos malos: a Sudáfrica llegó luego de sufrir la eliminatoria, y a Brasil, lo mismo. Recién en este momento se puede decir que está llevando una eliminatoria tranquila.

Tercero, y aquí viene el mayor "problema": el Maestro nunca apostó a jugar "lindo" o "proponer". Su idea es limitar al rival, explotar las debilidades del contrario y golpear en los momentos justos. A esta idea los jugadores le sumaron la entrega y el sacrificio, la épica de algunos triunfos, "la atajada" de Suárez en el 2010, la extraordinaria defensa contra Argentina en 2011, etc.

En el fondo, la idea del Maestro tiene una limitante: él sabe que a un determinado tipo de rivales no se les puede jugar de igual a igual porque se pierde el partido. El problema se presenta cuando eso se transfiere a todos los rivales. Contra Venezuela, Uruguay nunca propuso, no tuvo el juego claro que permitiera a Cavani tener chances claras de gol. Y las que tuvo las erró. En el último tiempo ha demostrado que el juego de Uruguay es Suárez dependiente, principalmente por las características que tiene como delantero. Luis resuelve mejor que Cavani todas las pelotas que le llegan "sucias" (que generalmente son todas) a la posición de nueve.

En definitiva, parece ser hora de que la selección asuma esto como lo que es, un fracaso, se enfoque en el segundo objetivo que es llegar a Rusia 2018, y que de una vez por todas se plantee las opciones para tener alternativas al juego actual. Hasta 2011 dependimos de Forlán y Suárez; de ahí en adelante, solo de Suarez. Es hora de que, sin renunciar a su estilo, encuentre la forma de suplir las ausencias de sus jugadores en los momentos claves. Pareció hacerlo al comienzo de la eliminatoria, pero no logró mostrarlo en esta Copa.