Una obra de teatro

Se abre el telón. Se observa un vestuario, con jugadores tristes y ropa en el suelo. Entran en el plano tres jugadores, dos de campo y un arquero:

Gonzalo: Fue culpa mía, por haber pateado mal.

El resto mira a Gonzalo sin asentir.

Sergio: Fue culpa mía, por no atajar el penal.

Eber le apoya un brazo en el hombro.

Eber: Fue culpa mía, por no pasártela a tiempo.

Aparece un cuarto jugador en plano.

Lionel: Fue culpa nuestra, este vestuario en silencio

Desde el fondo y levantando la voz.

Gerardo: No es importante ni el fin del mundo. Arriba, chicos, ¡somos segundos! Bancarse ser segundos también es ser campeón.

Nos miramos todos. Se cierra el telón.

Unidos hasta el fin, muchachos. Los banco.